Mientras muchas regiones de Europa vuelven a denunciar la falta de lluvias y el aumento de la sequía, en la práctica se está poniendo de manifiesto un problema que a menudo se subestima: No es sólo la falta de precipitaciones lo que se está convirtiendo en un reto, sino también la capacidad del suelo para absorber y almacenar agua.
Con el tiempo, los suelos secos pierden su capacidad natural de almacenamiento. La capa superior del suelo se endurece, la humedad penetra peor e incluso las precipitaciones pueden escurrirse parcialmente de forma superficial o evaporarse de nuevo con rapidez antes de llegar a la zona radicular. Los suelos ligeros, los rodales de plantas jóvenes y los cultivos en fase de crecimiento se ven especialmente afectados. Por ello, en la agricultura, la viticultura y la reforestación en particular, el uso eficiente del agua es cada vez más importante que la cantidad de riego por sí sola. El factor decisivo es el tiempo que la humedad permanece realmente disponible en la zona radicular.
Los granulados almacenadores de agua como Polygrain o Polysorb+ abordan precisamente este punto: almacenan el agua directamente en el suelo y la devuelven gradualmente a las plantas. Esto significa que la humedad permanece disponible durante más tiempo allí donde se necesita: directamente en las raíces. Además, una humedad del suelo más estable puede ayudar a reducir las fases de estrés de las plantas, favorecer el desarrollo de las raíces y reducir la pérdida de agua por evaporación. Especialmente en condiciones climáticas cada vez más cambiantes, la gestión sostenible del agua en el suelo se está convirtiendo cada vez más en un factor decisivo para la salud de las poblaciones de plantas y la estabilidad de los rendimientos.
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